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Piensa, siente.

Te querré siempre.

23 Marzo 2015 , Escrito por Núria (@Soy_Scania)

Te querré siempre.
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Te querré siempre. Confía en mí. Lo he hecho otras veces.

El autobús va atestado de gente. Huele mal, y quiere sentarse. Lleva todo el día trabajando de pie, sirviendo a los demás y escuchando sus quejas. Qué fácil es quejarse, y qué pronto olvidamos lo mal que estábamos antes.

Sólo quiere llegar a casa, se siente agotada, pero aún le queda trayecto que recorrer. Primero debe recoger a su hijo pues su ex le ha mandado un whatsapp hace unos minutos cambiando por completo sus planes: “pasa a por el niño. Al final esta noche tengo plan”. Todo lo acordado da igual. A tomar por culo sus propios planes. Pero no, el niño no tiene la culpa, no. Sencillamente bajará del autobús dos paradas antes, y le llevará con ella, y le pondrá su mejor sonrisa.

Y así hace. Recoge al niño, vuelve al autobús y baja dos paradas después con el niño y su mochila a cuestas. Esta noche dormía en casa de su novio y no ha querido cambiar sus planes. El niño ya le conoce. No le importará.

Y al llegar a casa se funde en un abrazo con su chico, y se cuentan su día mientras ella baña al nene y prepara cena para los tres. Luego juega un rato con el peque, le hace la cama y logra dormirle tras dos cuentos y un par de canciones.

Y vuelve al comedor, donde su chico le espera viendo una serie. Y se tumba junto a él. Y se besan. Y mientras la serie les cuenta alguna historia, ella responde a varios whatsapps y tuitea un poco. Y pronto van a la cama, porque hay sueño.

Y en la cama hablan de banalidades. Hasta que él le acaricia el cuello, y va bajando hasta pellizcar sus pezones. Y ella le responde acariciándole la espalda y bajando hasta su entrepierna. Se acarician con ternura hasta que sube la temperatura y se pierden las formas, y él la penetra duramente mientras ella le araña la espalda. Pretendían ser discretos en un primer momento pero pronto les ha dejado de importar si alguien les escucha. Hasta que se corren. Primero ella, dos veces. Después él.

Y después la paz.

Y ahí acostados, viviendo la calma después del buen sexo y antes de darse las buenas noches y el ansiado “te quiero”, él dispara con un “no sé qué me pasa. Pero no eres tú, soy yo”. Y ella no consigue dormir esa noche.

Tantas veces ha sido así, tantas veces se ha repetido la misma historia, que ella no ha vuelto a vivir una historia de amor sin anticipar el fracaso a cada momento. A cada “te quiero”, ella ha vislumbrado la estela de una mentira, de un corazón roto, de un “para siempre” fugaz. Ha tenido miedo a confesar su amor por si no recibía un “y yo a ti también” de vuelta. A cada ilusión ha tratado de buscarle su contrapartida, no sea que luego se estropee y duela.

Y la experiencia le ha demostrado que duele igualmente.

Pero aunque duela la vida debe seguir, así que levanta al peque por la mañana, le da el desayuno y le lleva al cole. Y ella se va a trabajar. Y esta vez no va en bús, sino en su coche, con el maletero lleno de ropa, de enseres de aseo y de ilusiones rotas. Porque ese “no eres tú, soy yo” le desgarró un alma que no logró cicatrizar heridas anteriores, y prefiere ponerse a buen recaudo antes que enfrentarse a una realidad decepcionante que posiblemente rompa un corazón que ya estaba hecho pedazos.

Si das un paso atrás, yo daré dos. Porque cuando corrí hacia el peligro salí malherida.

Qué difícil es sentir cuando sólo tratas de protegerte. Cuando no te atreves a arriesgar porque anticipas el fracaso. Cuando a pesar de arriesgar sólo anticipas el fracaso. Cuando no te atreves a hablar porque crees que no recibirás las respuestas que deseas.

Qué difícil es amar cuando crees que entendiste mal las reglas del juego desde el primer momento.

Y cuando ella ha conseguido dormir a su nene, y se relaja en una bañera llena de espuma y sales en una habitación de hotel a 700 kilómetros de su rutina habitual, cientos de whatsapps de su chico, de arrepentimiento, de angustia y dolor se pierden, porque ella decidió cerrar bajo llave su corazón y apagar su móvil antes de dejar el país.

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B
Triste y precioso...
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N
Gracias! :-)***
C
Joooolin, Núria!!! Aquesta història em sona. Molt!!
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N
Lamentablement, em sembla que ens sona a massa gent...però seguirem endavant, com cal fer sempre! :-)))